El agua caía en forma de gotas, y se dispersaba formando círculos al chocarse contra mi ventana. Desde que llegue esta ciudad no había parado de llover, la verdad, este hecho no me hacía más fácil mi adaptación tanto a este lugar, como a esta casa y al hecho de no estar mi abuela.
Mi abuela me había criado desde la muerte de mi madre por enfermedad, no sabía nada de mi padre ni siquiera tenía una foto de él, ya que dejo a mi madre embarazada de mi y desapareció. Lamentablemente, mi abuela falleció hace unos meses y al no tener la edad suficiente para vivir solo me mandaron a Boston con mis tíos y mi primo Julius.
-Eh! Primo, ¿qué haces ahí amargado?, ven- me dice Julius.
-No me acostumbro a esto-digo mientras le observo, estaba desparramado en su cama como si nada le importase, era un alma libre.
-No me cabe duda comparando el ambiente de Boston y el de California, hay mucha diferencia -dice mientras me siento a su lado y se incorpora para mirarme a la cara.
-Si que la hay, por cierto mañana empiezo el instituto ¿no?-digo mientras suspiro, la verdad como a ningún adolescente me gustaba la idea de ir de nuevo al instituto.
-Si, lo malo es que vuelven las clases y lo bueno es que a saber cuántas chicas buenas hay-dice mientras me agarra por los hombros y pone cara de estar imaginando a un montón de chicas.
-Si, tú sigue en tu mundo…
-¡Niños, a cenar!
-¡Ya vamos!
Bajamos las escaleras y nos dirigimos al comedor donde nos esperan mi tía Adela, mi tío Josh y la cena.
-Jake, te has preparado todo para mañana no quiero que el primer día te tomen por un irresponsable- dice mi tía Adela muy seria, mientras me sirve la comida.
-No te preocupes está todo hecho-dije sin darle demasiada importancia.
-Eso, eso-dice Julius sin dejar de comer, mejor dicho mi primo no comía, devoraba. Llegó un momento en el cual se atraganto y tuve que darle unas buenas tortas en la espalda para que expulsara el pequeño intruso de las vías respiratorias y se dirigiera a su verdadero destino.
Después de cenar me dirigí al cuarto de baño entre los empujones de Julius, la típica pelea a ver quien llega primero, por suerte esta vez conseguí escaparme de él y llegar primero.
Después de lavarme lo dientes y prepararme para ir a la cama, voy a mi habitación, la puerta está abierta la verdad es que me extraña este hecho ya que recuerdo que la deje cerrada cuando me fui a la habitación de Julius a pasar la tarde. Voy a entrar entonces me doy cuenta de que hay alguien en mi ventana, a juzgar por su pelo una mujer, entonces ella se da cuenta de que la he pillado, abre los ojos me mira y salta por la ventana. Corro hasta llegar a la ventana y me asomo, la noche es tan oscura que no las sombras a la mujer.
Que fuera una ladrona o que hubiera venido a por mí eso no me preocupaba, sino sus ojos, eran anaranjados con la pupilas dilatas, no era la primera vez que los veía pero si unos que no estuvieran imprimido en papel y pusiera un articulo a su lado con un relato sobre…
“Demonios”
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